EL PESO DE LAS IDEAS (Ramón A. Lantigua)

“Lo que conduce y arrastra al mundo no son las máquinas, sino las ideas.”
Víctor Hugo

 

El fin de semana pasado estuve visitando Washington, DC y en esta oportunidad recorrí la ciudad con el objetivo principal de que los suegros que nos visitan, no perdieran la oportunidad de conocer la capital de la Unión, dentro de un programa de actividades que ya tiene hasta los segundos comprometidos. La ciudad de Washington es un museo vivo donde cada esquina nos muestra gente pintoresca de diversas partes del mundo, edificios y monumentos majestuosos que despiertan la admiración de todos; sin embargo, por más imponentes que sean los monumentos y edificaciones de esta urbe, a mí siempre me ha resultado más impresionante y majestuoso el peso que tienen las letras de La Primera Enmienda de la Constitución (“The Bill of Rights”) escritos en el mármol del Museo de las Noticias (“Newseum”).

Entiendo que en la ciudad de Washington no hay monumento que pese más que aquel formado por las ideas impresas en las paredes del edificio 555 de la avenida Pennsylvania, donde se puede leer el texto escrito en sobrias letras negras, que, en síntesis, indica que el Congreso de los Estados Unidos nunca podrá legislar limitando el libre ejercicio de la religión, la expresión, la prensa, o el derecho que tienen los hombres y mujeres a organizarse pacíficamente.

En muchas oportunidades, ante estas ideas monumentales, he reflexionado sobre la historia de la humanidad: Las cruentas guerras que se han librado en nombre de la religión, la mordaza que se ha pretendido imponer a la expresión, el silencio que se ha pretendido sembrar en base a miedo y poder, y las cadenas que se han impuesto al libre flujo de la expresión periodística, mediante una absurda guerra de intereses y muchas veces me he sorprendido a mí mismo secando lágrimas sobre mis mejillas, mientras parezco resistir amargamente sobre los hombros el peso de tanto horror.

En este fin de semana tuve la oportunidad de caminar desde la entrada principal del Museo Smithsoniano, hasta los pies de Lincoln, pasando por el Obelisco a Washington; pasar revista a los once mil nombres de soldados desconocidos para mí, escritos en el muro que hace honor a los veteranos de Vietnam; observar la belleza majestuosa del Monumento a Jefferson y avanzar por las preciosas calles de la ciudad, sin embargo con cada uno de mis huesos mordido por el intenso frio de la ciudad en una mañana de Diciembre, he releído las letras que consagran el derecho que tenemos los hombres y mujeres del mundo para profesar la religión que se nos ocurra, expresarnos libremente, disfrutar de una prensa libre y organizarnos en torno a nuestros intereses pacíficamente, y no he podido más que preguntarme con desilusión dónde es que nuestros gobernantes han dejado unas ideas que parece les han resultado demasiado pesadas para ser cargadas en sus débiles espaldas.

Una respuesta a EL PESO DE LAS IDEAS (Ramón A. Lantigua)

  1. jomoreta@hotmail.com dice:

    Expresa en sintesis apretada el valor de la libertad y autodeterminación.Los sacrificios que hemos tenido que asumir para mantener la libertad y libre ejercicio de las ideas.

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