“A MIS AMIGOS LES ADEUDO LA TERNURA…” (Ramón A. Lantigua)

“Si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada.”

Sabiduría Popular

 

La verdad que no me inscribo dentro del grupo de los religiosos, ni mucho menos entre aquellos que andan leyendo todo tipo de publicación sobre “crecimiento personal.” las que, desde mi punto de vista, tienen saturado el mercado editorial, con trabajos poco originales, que muchas veces hasta parecen poner en dudas la inteligencia de los lectores; sin embargo durante gran parte de la tarde de ayer sostuve una conversación con una muy buena amiga a la cual, en síntesis, quería expresarle que tenemos que ver la vida con una especie de optimismo activo, por medio del cual hagamos lo mejor que podamos del día a día con las herramientas que se nos otorgan y dio la casualidad que llegó a mis manos un documento sobre el mismo tema (cuyo autor desconozco) y el cual me permito reproducir a continuación, para beneficio de todo el que pueda extraer algo de las experiencias de otros.

 “Una joven se acercó a su madre y le comentó sobre su vida y como todo era tan complicado para ella en esos momentos. La joven no sabía cómo salir de sus problemas y ya estaba renunciando a cualquier solución, estaba cansada de batallar porque cada vez que resolvía un problema, parecía encontrar retos mayores.

“Su madre la llevó a la cocina, llenó tres recipientes con agua y los puso al fuego. Pronto los recipientes estaban hirviendo. En el primero la madre puso zanahorias, en el segundo huevos y en el último puso semillas de café. Luego dejó que todo hirviera sin decir ni una palabra.

“En unos veinte minutos la madre apagó los quemadores de la estufa, sacó las zanahorias y las colocó en una fuente; luego sacó los huevos y los colocó en otra fuente, y luego hizo lo mismo con el café, para preguntarle a su hija que le dijera lo que estaba viendo.

“Zanahorias, huevos y café – replicó la hija.

“La madre la invitó a acercarse, para que tocara las zanahorias. Así lo hizo la hija, quien notó que las zanahorias se encontraban bien blandas. Luego la madre le pidió a su hija que tomara un huevo y lo rompiera; luego de retirar las cascaras, la hija pudo observar el huevo duro. Finalmente, la madre pidió a la hija que tomara un sorbo del café. La hija sonrió al percibir el rico aroma y preguntó –que significa todo esto madre?-

“La madre explicó que cada uno de estos objetos había enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo; sin embargo, cada uno había reaccionado diferente. La zanahoria aparentemente tan dura, se había tornado en extremadamente blanda y débil. El huevo que antes era tan frágil, recibió protección de su fina capa exterior, pero después de recibir el calor del agua, su interior líquido se había tornado duro. El café molido fue completamente distinto, al punto en que luego de estar en el agua hirviendo, cambió las condiciones del agua.

“Cual eres tú?- Le preguntó la madre a la hija. Cuando la adversidad toca a tu puerta, como respondes? Eres una zanahoria, un huevo o semillas de café?

“Piensa en esto: Quién soy yo? Acaso la zanahoria que parecía tan fuerte, pero que expuesta al dolor y la adversidad, cedería, convirtiéndome en blanda y débil. Seré el huevo, que inicia con un corazón maleable, pero que cambio con el calor? Tengo un espíritu líquido, que luego de una muerte, una ruptura, problemas financieros o cualquier otra prueba, me convertiría en duro e inmóvil? Acaso mi exterior luce igual, aunque en el interior soy amargado y duro, con un espíritu inmóvil y un corazón duro.

“O en cambio, soy como las semillas de café? Capaces de cambiar el medio al que somos expuestos para que no nos produzcan daño. Cuando el agua calentó, las semillas de café liberaron su fragancia y sabor. Si eres como las semillas de café, cuando las cosas están en su peor momento, te haces mejor para modificar las circunstancias externas que te rodean. Cuando la hora es más obscura y las pruebas parecen infranqueables, te elevas a otro nivel?

“Cómo manejas la adversidad?

“Eres una zanahoria, un huevo o una semilla de café?

La próxima vez que el agua hierva a tu lado… Piensa muy bien qué es lo que hay en el caldero.”

No pretendo constituirme en un gurú del pensamiento optimista, ni mucho menos resolver los problemas del mundo con fórmulas sacramentales, siempre que estoy convencido de que cada quien enfrenta sus propios retos de la mejor manera que pueda hacerlo, dadas las circunstancias; sin embargo, entiendo que si analizamos nuestras vidas con atención, descubriremos que en el pasado hemos enfrentado muchos momentos difíciles para llegar a donde estamos y siempre hemos encontrado la solución adecuada o de lo contrario no estuviéramos.

A fin de cuentas entiendo que hay que hacer lo mejor que podamos con las herramientas puestas en nuestras manos, sin perder la visión de que tenemos el compromiso de aportar siempre lo mejor de nosotros a fin de que la humanidad mejore en beneficio de todos.

2 respuestas a “A MIS AMIGOS LES ADEUDO LA TERNURA…” (Ramón A. Lantigua)

  1. Ramón dice:

    Gracias por tu comentario; tenemos que decir en beneficio de nuestros amigos, mientras nos quede la voz. Ojalá siempre tengas la posibilidad de cambiar el medio para tu bien.

  2. Reina Rosario dice:

    Gracias por compartir. Algunas veces nos olvidamos que la solución de los problemas se encuentra precisamente dentro de uno mismo. Nunca estan demas las palabras sabias de un amigo verdadero.

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