I

Llamé a mi madre desde que me dieron el celular en el Kiosco

frente al consulado -¡tengo visa!-

he dejado el pasaporte que traerán luego los del correo exprés

mientras ante los ojos desfilan imágenes

de los guerreros migratorios que lo intentaron antes:

El tío José, casado con la turista canadiense

a quien conoció en el bar de un resort en Puerto Plata

y de la que no tuvo noticias, luego de decirle adiós

en las puertas del vuelo chárter que le llevaría de vuelta a Ontario.

La madre de Tito

quien zarpó siete veces en yola

desafió siete veces las caprichosas mareas del Canal de la Mona

y quien casi murió siete veces para llegar a Mayagüez.

La vecina Rossy

con su machete comprado en San Francisco de Macorís

y su paso por la ciudad sin desatar maletas

para despertar en la gran ciudad.

El primo de Pablo el del colmado

a bordo del tren delantero de un avión de Iberia

a cambio de dos horas en Madrid.

El seguridad del banco donde trabaja mí madre

escondido en la casa de una novia brasileña en Carolina

quien prefirió entregarse a la policía

cuando no pudo suplir las exigencias carnales de su pareja.

El Pachá

que llegó a Nueva York Bailando folclor con la universidad

y al que luego de dormir a su roommate se le vio correr, sin equipaje

en medio de la noche de Manhattan.

Clarita,

que aguantó diez años de cuernos

en espera de una green card que nunca llegaría.

Joaquín,

vendiendo su casa a un prestamista en Ciudad Nueva

para pagar el soborno del oficial de seguridad portuaria

que miró a la izquierda cuando él subía por la derecha

con el equipaje, en un avión de American.

Al negro Peter

que duró dos meses manillando

en pequeñas ligas, para caer en Guaynabo.

Paulita

que no llegó a despedir el cuerpo sin vida de su gemela

para salir con el green card de la difunta

llevando en su vientre a julita,

que nació gringa y con nombre propio.

Y yo, un tal Ramón

recién graduado de abogado en la UNPHU

desempleado, deudor, sin armaduras, ni heridas de guerra

tengo entre manos diez años de visa múltiple

como boleto al paraíso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: