VI

Esta mañana

apuramos el amor en un cuarto de veinticinco dólares

entre sábanas que habían tomado prestadas

todas las fiebres de esta ciudad

y al despedirnos

ambos conocíamos de antemano

que no volveríamos a vernos.

Yo caminé rumbo a la estación de la 59 y Broadway

y tú te perdiste con el vapor

que se escapa de las fauces de la ciudad

sin dejar el contacto de tu BlackBerry.

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